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Contrapuesta a la sensación visual que causa la Arquitectura sobre los humanos, el Sonido tiene unas características diametralmente opuestas, empezando por su invisibilidad. Esta "inexistencia visual" no nos exime de ignorarla en Arquitectura. De hecho, su mera presencia cuasi inmaterial debería hacernos estar alerta ante su poder.

Hace sólo cien años no había forma de calcular el tiempo de reverberación en un espacio determinado durante su diseño o antes de su puesta en obra, hasta que Wallace Sabine creó la primera fórmula matemática que -con reservas- parecía conseguirlo. Sin embargo, somos conscientes de claros ejemplos de salas de conciertos y teatros que no partieron precisamente de fórmulas matemáticas para calcular cómo debían distribuirse los materiales en una sala para conseguir una buena calidad acústica. Algunos de ellos son la Scala de Milán, La Fenice o incluso anfiteatros de la antigua Grecia.

Muchos de quienes construyeron teatros o salas de conciertos consiguieron excelentes resultados sin avanzados cálculos matemáticos. El secreto estaba en el conocimiento de la física de los materiales, la geometría y la propagación del sonido, combinado con una creatividad poco frecuente en científicos e ingenieros.

La inmensa mayoría de los auditorios, teatros y salas de conciertos que se construyen hoy en día carecen de carácter acústico propio. El procedimiento habitual está basado en un boceto (o incluso en un proyecto ejecutivo) que un arquitecto hace llegar a una ingeniería acústica. El resultado es que el ingeniero debe hacer lo posible por no modificar el diseño y hacer un "apaño" para que el sonido en el interior del espacio no sea totalmente desastroso. Estos espacios no pueden ser joyas de la acústica, aunque cumplan todos los cálculos, mediciones y estándares habituales. Hace falta más: es necesaria una compenetración entre quienes diseñan el espacio (arquitectos) y quienes proporcionan las soluciones acústicas más adecuadas.

En TORRUBIANOarquitectura diseñamos los espacios teniendo en cuenta las consideraciones acústicas desde el momento en que dibujamos los primeros bocetos. No sólo es importante la acústica de un auditorio, sino que con la proliferación de sistemas como Home Cinemas, las viviendas también deben reunir condiciones que permitan que el usuario de ese sistema pueda disfrutar de un buen sonido, a la vez que no perturbe el descanso de los vecinos. La Organización Mundial de la Salud insiste en los efectos nocivos que tiene el estar sometido a niveles excesivos de sonido, pero también a niveles relativamente bajos y continuados. Es imprescindible tener este hecho en cuenta.

La colaboración de Miguel Torrubiano y Xavier Sánchez-Roemmele hace posible que cada vivienda, teatro, museo, sala de conciertos, estudio de grabación o auditorio, no sólo cumpla con la normativa vigente en materia de Acústica, sino que se consiga la excelencia acústica en insonorización y acondicionamiento acústico gracias a unos hábiles sistemas constructivos, geometrías consecuentes, y a una experiencia y filosofía propia incomparable a ningún despacho de arquitectura existente.
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